La investigación fue presentada en el encuentro “Alianza AgroSalmón: una oportunidad para el crecimiento país”, transmitido por Emol TV, y entrega nuevos antecedentes para avanzar en una agenda que busca fortalecer proveedores nacionales, innovación y encadenamientos productivos entre dos sectores estratégicos para Chile.
Tras dos años de trabajo entre el agro y la salmonicultura, la Alianza AgroSalmón dio un nuevo paso con la presentación de su primer estudio de encadenamiento productivo, una investigación que permite dimensionar con datos concretos el espacio que existe para profundizar la integración entre ambas actividades.
El estudio, desarrollado por el economista Rodrigo Krell, fue presentado durante el encuentro “Alianza AgroSalmón: una oportunidad para el crecimiento país”, transmitido por Emol TV. La instancia permitió poner sobre la mesa una pregunta que ha guiado el trabajo de la alianza desde su origen: cómo Chile puede generar más valor conectando capacidades productivas que históricamente han avanzado por caminos separados.
Para el Consejo del Salmón, esa conversación tiene una expresión especialmente concreta en la alimentación de los salmones. Cerca de la mitad de los costos de cultivo corresponde al alimento balanceado y cerca del 60% de sus ingredientes es de origen vegetal, lo que abre una oportunidad para profundizar el vínculo con la producción agrícola nacional.
El estudio muestra que en 2022 la salmonicultura demandó alrededor de 150 mil toneladas de trigo nacional, por un valor aproximado de US$54 millones. Bajo escenarios de una mayor participación de materias primas producidas en Chile, ese encadenamiento podría crecer significativamente, generando nuevas oportunidades para regiones agrícolas y para proveedores nacionales.
De conocerse a construir una agenda común

AgroSalmón nació de una convicción compartida por el Consejo del Salmón, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), SOFO y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS) y SAGO: cuando sus sectores productivos se articulan y ponen sus capacidades al servicio de objetivos comunes, Chile crece.
Desde 2024, ese trabajo ha avanzado paso a paso. Primero fueron los acercamientos entre ambos sectores y la firma de un convenio de colaboración; luego vinieron seminarios, visitas técnicas y recorridos por la cadena productiva de la salmonicultura. Durante 2026, la alianza avanzó hacia una planificación común, una hoja de ruta orientado a identificar tareas y oportunidades concretas, materializando esta sinergia en el primer estudio de encadenamiento productivo entre la agricultura y la salmonicultura.
La presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, señaló que el estudio permite darle una nueva profundidad a ese proceso:
“AgroSalmón no comenzó con una cifra ni con un estudio. Comenzó cuando dos sectores estratégicos decidieron conocerse mejor, entender sus capacidades y preguntarse qué podían construir juntos. Hoy damos un paso más, porque tenemos evidencia que nos permite dimensionar esta oportunidad y avanzar desde la coordinación hacia acciones concretas”.
Una cadena que va mucho más allá de la salmonicultura
La investigación también permite dimensionar el alcance económico de la salmonicultura y su capacidad de movilizar actividad en otros sectores. El estudio estima que su valor agregado directo e indirecto equivale al 1,79% del PIB nacional, mientras que por cada peso de valor agregado directo se generan 1,15 pesos adicionales en otras actividades económicas.
Ese efecto se distribuye en una extensa red que incluye transporte, logística, servicios profesionales, tecnología y elaboración de alimentos, entre muchas otras actividades. El propio Consejo presenta actualmente este trabajo como un estudio orientado a analizar la contribución de la salmonicultura, sus vínculos con otros sectores productivos y su potencial para impulsar el desarrollo sostenible de Chile.
Para la líder del gremio de productores, ese es precisamente el punto donde AgroSalmón adquiere una mirada de país:
“Cuando hablamos de encadenamiento productivo no estamos hablando solamente de sustituir un ingrediente. Estamos hablando de conectar capacidades, generar innovación, sofisticar proveedores y abrir nuevas oportunidades desde las regiones. Chile tiene un agro con historia, conocimiento y tecnología, y una salmonicultura altamente sofisticada que compite en los mercados más exigentes del mundo. Hacer conversar esas capacidades puede generar más valor para el país”.
Una oportunidad para las regiones

El estudio también aborda el potencial de una mayor integración con el agro a través del uso de ingredientes vegetales nacionales. En uno de los escenarios analizados, una mayor participación de estos insumos y del trigo chileno podría ampliar de manera significativa el valor del abastecimiento agrícola asociado a la salmonicultura.
Tras la presentación del estudio se desarrolló un panel moderado por Patricia Vildósola, editora de Revista del Campo, en el que participaron el ministro de Agricultura, Jaime Campos; Loreto Seguel; y el presidente de la SNA, Antonio Walker. La conversación abordó las condiciones necesarias para profundizar la integración entre agricultura, empresas elaboradoras de alimentos y salmonicultura, particularmente en materias de información, investigación, innovación y desarrollo tecnológico.
Durante el panel, Campos señaló que avanzar en esta agenda requerirá coordinación entre los distintos actores de la cadena y manifestó el respaldo del Ministerio de Agricultura para continuar desarrollando instancias de información, innovación y fomento productivo.
Para el Consejo del Salmón, el desafío que sigue es avanzar desde la identificación del potencial hacia una agenda de ejecución que permita sofisticar cadenas productivas, fortalecer proveedores nacionales y generar más valor desde las regiones.
Del potencial a la ejecución
La presentación del estudio forma parte de una hoja de ruta más amplia que busca avanzar progresivamente en materias como ingredientes nacionales, innovación, trazabilidad, sostenibilidad y desarrollo de proveedores.
El desafío para AgroSalmón será ahora transformar la oportunidad identificada en proyectos, información y coordinación que permitan evaluar qué soluciones son técnica y económicamente viables, manteniendo como principio la competitividad de ambas cadenas productivas.
“El desafío que tenemos por delante es pasar de la oportunidad a la ejecución. No se trata de imponer soluciones, sino de construirlas con información, rigurosidad técnica y una mirada de largo plazo. Si logramos hacerlo, esta alianza puede convertirse en un ejemplo concreto de cómo Chile puede generar crecimiento articulando mejor sus propias capacidades productivas”, concluyó Seguel.
El estudio completo y su resumen ejecutivo ya se encuentran disponibles en la sección de Estudios del Consejo del Salmón.